sábado, 15 de febrero de 2014

Intentaré

Intentaré no llorar luz ni comer espíritus de paz. Intentaré no respirar sentimientos pasados de tuerca, ni escupir silencios mal intencionados. Intentaré no tejer besos  de esparto, ni vivir de abrazos prefabricados. Intentaré no inmolarme de tinta ni drogarme de inocente instinto animal. Intentaré dormir confiada sobre tu pecho a pesar de tener el alma apaleada.

Pero no te prometo nada.


Roberto Cacciapaglia, gran compositor Italiano. Prometedor, capaz de llegar al alma.

sábado, 8 de febrero de 2014

Era agua.

Era como el agua cuando llueve. Era una tormenta de verano, una tempestad en invierno. Era como las nubes con formas sensacionales en un cielo azul. Era como una carrera de gotas de agua motivada por un niño pequeño en la ventana de un coche. Era como la playa, las olas cuando rompen, la arena templada cuando atardece, la mirada inconsciente de un pintor ante un deleitado paisaje. Pero no sólo eso. Era también como el primer beso de dos adolescentes. Era, como la idea de una cerveza cuando la sed le volvía loco. Era ni más ni menos, como el frío en  verano y el calor en invierno. Era, como el volver a enamorarse, como el placer de hacerlo por la mañana. Era como terminar de leer un buen libro, como una ducha caliente después de hacer ejercicio. Era como la risa, como el llanto. Era la contrariedad de la verdad, el lado opuesto de las cosas que menos le gustan. La motivación al despertar. Era como morir y sentirse lleno. Era como la luz que guía el camino, como el decir al final de éste: sí, era él.


-V

viernes, 24 de enero de 2014

Una de esas noches oscuras para el alma.

  -  ¿Qué tal? ¿No puedes dormir
  + No, la cama es espantosamente ente sin ti  y tu precioso culo.
  -  Es gracioso, porque parece que no tengas muchos problemas para hacer que alguien comparta cama contigo
  + Si… pero ellas no son tú.
  -  Claro, ¿y qué puedo hacer por ti?
  + Es fácil. Sólo dime que a pesar de todas las putadas que hago sigo siendo una buena persona
  -  ¡Ay dios…! tienes una de esas noches oscuras para el alma… ¿verdad?
  + Pues sí, últimamente no me caigo muy bien que digamos… y porque se me ha acabado el alcohol, sino ahora estaría durmiendo como un lirón.
  -  ¿Y qué? ¿Quieres que escuche tu confesión y te absuelva de tus pecados? Es un poco difícil porque no sé lo que has estado haciendo por ahí.
  +  ¿Quieres que te de los detalles sangrientos?
  -  Claro que no, eso es lo bonito de estar tan lejos… Ya no necesito escuchar los detalles sangrientos nunca más…  Pero gracias.
  +  Me haces sentir mejor.
  -   Es lo que hago. Y aunque me encantaría compartir esa búsqueda espiritual contigo, tengo que dejarte
  +  ¿Todavía me quieres?
  -   Siempre. Ese es el problema.
  +  Palabra de Dios. Que tengas un buen día.
  -   Duerme un poco pecador.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Infielmente tuyo.

"Si estás leyendo esto, significa que he encontrado el valor para mandártelo. Por lo tanto, bien por mí.
No me conoces muy bien pero si me lo permites tengo tendencia a repetir una y otra vez lo duro que me resulta escribir, pero, esto es lo más difícil que he tenido que escribir nunca. No existe una manera fácil de decirlo, asi que simplemente lo diré. He conocido a alguien, fue una casualidad, yo no lo estaba buscando, no lo planeé, fue la tormenta perfecta. Ella dijo una cosa, yo dije otra... cuando me di cuenta quería pasar el resto de mi vida en mitad de aquella conversación.
Ahora tengo la sensación en mis entrañas de que puede ser ella, está completamente chiflada, de una forma que me hace sonreír, extremadamente neurótica, y exige un mantenimiento exhaustivo, ella eres tu. Esa es la buena noticia.
La mala es que no sé como estar contigo ahora, me acojona. Porque sino estoy contigo inmediatamente tengo la sensación de que nos perderemos ahí fuera.
Este es un mundo enorme y malo, lleno de vueltas y recovecos, y basta con parpadear para que desaparezca el momento. El momento que pudo cambiarlo todo.
No se lo que hay entre nosotros, y no puedo decirte porque habrías de saltar al vacío por alguien como yo. Pero hueles tan  bien... y haces un café excelente, eso también es importante, ¿verdad?.

Infielmente tuyo."

viernes, 13 de diciembre de 2013

Los atardeceres


Atardecer en Chipiona

Atardecer significa muchas cosas.
Principalmente significa que el sol se esconde sobre el horizonte para dar paso a la luna, da fin a un día, un alivio cuando es malo, satisfacción cuando es bueno, y no es más que un par de nubes rojizas en un cielo cada vez más oscuro.
Pero para mí es más que eso.
Estoy segura de que hoy en día casi nadie presta atención a estos pequeños detalles que nos ofrece la vida. Y es que si muchos no tienen tiempo de pensar en uno mismo, mucho menos de fijarse en lo que le rodea. Lo que no se sabe es que el exterior también aporta. Por eso, ahora, cuando me siento en cualquier playa, cuando vuelvo tarde de trabajar o cuando salgo a correr me paro a observar este momento tan explícito, la mayoría de las veces me inspira tanto que me siento llena. Y no paro de pensar... cuánta gente estará mirando los últimos instantes de sol desde otro lado, desde otra perspectiva.
Cuántos besos habrá bajo ese cielo, cuantas risas, cuantas lágrimas...


Atardecer en El Portil.

Atardecer en Almería

Atardecer Cádiz

Atardecer en Chipiona
Predilección por el sol, la arena suave, el agua templada, la brisa de la playa cuando atardece, la poca gente, el ruido de las gaviotas en el agua, el sonido de las olas al romper...


Y al fin y al cabo, todos estábamos bajo el mismo cielo.

-V

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Que ya no.

Y no. Ya no. Que tu sonrisa no me convence. Que el olor de tu pelo no me atrae. Que tu mirada ya no me deja la boca abierta. 
Que ya no me quemas, no quedan cenizas.
Que ya no te busco. Que ya no te pienso.
Que tu cuerpo dejó de ser el horizonte y tus manos la luna. Que la noche ya es menos día, y el día menos noche.
Que el cuando duermo sin ti de Sabina ya no surge el mismo efecto. Que no quiero tu Perfect Day con entonación de Lou Reed por las noches.
Que odio los días que hay fútbol. Que odio ducharme si es contigo.

Que ya no me amas.



Que ya no te quiero.

-v

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cuando sepas de mí.

Hace unas semanas encontré por casualidad un artículo de Risto Mejide que me impactó. Quizá por el simple hecho de que me encuentro en el mismo punto, o porque últimamente las palabras me taladran muy a fondo. Que tontería, seguro que todos nos hemos sentido así alguna vez.
Cuando sepas de mí-cuando sepa de ti.

"Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.
A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad."


-V